Cómo superar el perfeccionismo: los errores (parte 1)

Después de varios años de práctica clínica, he llegado a una conclusión importante: en el perfeccionismo hay algo que no acaba de funcionar.

Para muchos la perfección es un ideal. Se proponen tener un matrimonio perfecto, unos hijos perfectos, unas vacaciones perfectas, un trabajo perfecto…Sin embargo, ¡no es oro todo lo que reluce!

La perfección parece tan atractiva y tentadora…Y en realidad solo es:

Un espejismo

Un montón de promesas que no se cumplen

Una trampa: si cualquier cosa puede mejorarse, uno siempre sale perdiendo

Las metas excesivamente ambiciosas provocan una decepción tras otra. Es lo mismo que pretender batir el récord mundial en salto de altura, los nada menos que 2,45 metros de Javier Sotomayor sin entrenamiento (Salto 2,45 metros de altura – Récord mundial), ¿te imaginas?

 

 

Lógico: !lo más probable para el 99% de la humanidad es quedarnos por debajo!

Así, nos quedamos sin recompensa ni motivación, solo ganamos en:

Estrés

Sensación de falta de control (paradójica)

Y es que son demasiadas las obsesiones por alcanzar la perfección, controlarlo todo, realizar un trabajo impecable o ser exhaustivos en comparación con lo que nos muestra la vida real:

– Hay cambios que no están bajo nuestro control

– La incertidumbre está presente en cualquier ámbito de nuestra vida

– No es posible ser el primero en todos los ámbitos de la vida

– No serlo significa solo eso y nada malo sobre tu persona

– Intentarlo requiere mucho esfuerzo y tensión, que se convierte en inútil al ver que cualquier cosa es mejorable

– Por muy bueno que sea el resultado, un proceso demasiado lento y excesivamente completo en algo lo convierte en ineficaz

– Es inevitable cometer errores y que nos juzguen

Hasta aquí la primera parte sobre cómo superar el perfeccionismo. Pero antes de la segunda, me interesa conocer: según tu experiencia, ¿crees que el perfeccionismo es algo positivo o negativo? !Espero tus comentarios

Foto Flickr- Amy McTigue

4 Comentarios

  1. Enviado el 11 noviembre, 2013 a las 8:51 | Enlace

    Me siento muy identificada. El ser perfeccionista me ha causado siempre muy malas pasadas.. tal como comentas, provoca una decepción tras otra y, al final, tienes un sentimiento de frustración total por no haber conseguido todo lo que te habías propuesto. Y este sentimiento es difícil de controlar, ya que te lleva fácilmente a sentirte poco valorada por no haber podido llegar donde querías.
    Hay que trabajar en metas realistas… pero qué fácil es decirlo!!

    • Enviado el 13 noviembre, 2013 a las 11:16 | Enlace

      Hola Anna, muchas gracias por tu comentario tan bueno. El perfeccionismo como lo vives ahora no te está ayudando a disfrutar de tus logros, porque no los consideras como tal. ¿Te has planteado lo que ganarías si actuando igual pensaras diferente? Además, ¿tu valor cómo persona depende de lo perfecto que hagas las cosas? Si te valoraras por lo que eres y no por lo que haces, seguro te sentirías mejor. Tus sentimientos varían según cómo “te lo cuentes”. Es muy difícil, ¡estoy totalmente de acuerdo!, por lo que si quieres intentarlo, te recomiendo que leas las ideas para superar el perfeccionismo que te propondré en la segunda parte del post muy pronto. Un saludo,

  2. Enviado el 15 mayo, 2015 a las 22:37 | Enlace

    Uffff, pienso que el perfeccionismo es siempre NEGATIVO. No deja vivir, lo mantiene a uno en el pasado y en el futuro… menos en el presente.

  3. Enviado el 23 mayo, 2015 a las 8:59 | Enlace

    Gracias Mauricio por tu comentario en este post!
    El perfeccionismo así entendido es cierto que impide disfrutar del presente y solo conlleva frustración. No obstante, nos encontramos con personas que también pueden tender a ser perfeccionistas sin convertirse en un sufrimiento. Es lo que llamamos perfeccionsimo positivo y se observa cuando las personas están motivadas por el logro y tienen un interés en hacer las cosas bien, pero se mantienen realistas en sus objetivos, relajados y seguros, con una sensación de valía independientemente de lo que hayan logrado, sin miedo al fracaso (esto es lo más revelador) y flexibles en sus tareas. Lo mejor es que es posible aprender a comportarse de esta segunda manera (normalmente) con ayuda profesional.
    Un saludo,

Envía un comentario

Tu e-mail jamás será publicado o compartido. Los campos requerios están marcados con*